La pluma empieza fluir. Descanso más que prolongado para volver a cargar las tintas; descanso en Hollywood “breaking the rules”: un descanso que convirtió a la sopa de letras en un tablero de ajedrez completo.
Roberto Bolaños se vistió de bañero anacrónico, un bañero sin traje de baño, sin playa, sin horizonte, para volver a ser sólo un joven escritor.
De la misma manera, William Faulkner se llevó a sus hermanos a trabajar al campo y regresó cuando su madre había cerrado los ojos. Lo hizo, por lo menos, sabiendo que el final estaba allí, en el umbral que divide lo oscuro de lo no tan claro.
Pasaron escritores y amigos y amigos que se volvieron escritores y otros escritores que nunca llegarán a ser amigos, pero siempre dejan una palabra al aire cuando se vuela bajo.
Hoy me levanté pensando en la trascendencia de la noticia. Mi hipótesis refiere a que toda noticia tiene un sello que la distingue de otra. ¿Cuál es la razón por la cual una noticia es más “noticiable” que otra? ¿Por qué distinguimos una columna de opinión y dejamos rezagada a la noticia dura?
“Encontraron una pista de aterrizaje clandestina en Formosa”, rezaba el título de una noticia perdida en el cuadrante inferior de una página par de un diario de martes: Intrascendente noticia.
A diferencia de la noticia anterior, el matutino sábana de los Mitre publicó una nota el día de ayer en la que contaba la historia de una peón de campo devenido en capataz que sufría ataques sistemáticos contra su hogar y su familia porque una banda de narcotraficantes perdió en su campo un importante cargamento de marihuana.
Pasional, emotiva, casi al borde de las lágrimas, el periodista plasmó la pista clandestina, el manejo espurio dentro de las villas miseria (y fuera de ellas también, claro), la corrupción, el clientelismo político, un sistema flaco en materia de seguridad aérea, la vía libre para comercializar y trasportar la droga que, de vez en cuando, cae en los piletones de General Rodríguez y despide a dos, tres, cuatro, miles de personas, dentro de una zanja.
Que un medio gráfico titule “500 personas se congregaron en las inmediaciones de la Plaza de Mayo para pedir que les devuelvan las tierras” dista mucho de leer “Sólo 500 personas se congregaron en la Plaza de Mayo…”, e, incluso, muta su significado si el título refiere a “Más de 500 personas se congregaron en la Playa de Mayo…”.
El sentido a la nota se lo otorga el periodista, pero como lectores tenemos la obligación de leer entre líneas para que la rana no se convierta en sapo ni el sapo en cocodrilo.
Duro experimento implicó sentarme y darle libertad a las palabras. Habrá que pulir, corregir, alinear y volver a centrar la mira.
Casi un año después la tinta se volvió pluma y la pluma creación.