jueves, 1 de septiembre de 2011

“Todo pasa” si dejamos que pase

Desactualizado. Así quedó Ola Cuarta, mi blog. De un año a esta parte decidí no escribir; no quise y no pude. Hace poco más de un año falleció mi mamá y hoy, por otra muerte, decidí intentar volver a tentar a la pluma con mucha vergüenza por la muerte de Candela Sol Rodríguez.

Que el padre participó en una banda delictiva y por ello está preso, que otro familiar tenía un “vínculo cercano” (¿eran íntimos?) con el narcotráfico, que fue una red de prostitución la que se la llevó, una excavadora haciendo pozos buscando qué, llamados que tardaron en salir a la luz diciendo “no la vas a ver nunca más”: Candela apareció muerta a pocas cuadras de su casa, desnuda, golpeada, frente a las narices de la policía que, desde hacía nueve días, había cuadriculado todo el municipio, el territorio nacional e, incluso, hasta los países limítrofe para acelerar las tareas de búsqueda.

¿Realmente hicieron todos los esfuerzos para…?

La Policía Bonaerense no nos cuida. Como dijo Jorge Lanata hace pocas en un programa de televisión: “es un poder dentro del poder; un poder muy grande.”

Y si nos cuida lo hace mal, de manera deficiente, porque no me va a venir a decir, gobernador Scioli, que se inclinaron hacia una hipótesis y luego resultó ser otra completamente diferente. Llego a la siguiente conclusión: O la Bonaerense está impregnada de corruptos que la manejan o son unos imbéciles, sin preparación ni capacidad para cuidarnos de los violentos. Cualquier escenario es peligroso, alarmante y preocupante al fin, porque es la policía que debe garantizarnos protección, cuidado y servicio.

Quiero quedarme con la responsabilidad gubernamental porque creo que sí existe negligencia, impericia o el término que quieran utilizar para categorizar la tarea del gobierno en esta investigación. Y en las anteriores también, porque el caso Pomar, por ejemplo, comenzó siendo un “ajuste de cuentas”, según palabras del Gobernador, y terminaron encontrando a la familia al costado de una ruta, casi 20 días después de su desaparición.

¿Y el helicóptero que cayó en la bahía de Samborombón? Yo no supe nada más, Gobernador, pero creo que ya habrá noticias al respecto. Espero, porque los familiares y amigos de estas víctimas deben estar esperando una respuesta suya.

No sólo es desesperante la desaparición de Candela con su posterior desenlace ni cada uno de los casos con gente desaparecida (Marita Verón, Jorge Julio López o María Cash, sólo por nombrar algunos), sino el accionar del Gobierno y la Policía para resolver los casos de manera positiva.

Cada una de estas desapariciones demuestra la falta de inteligencia, la poca organización y la improvisación que envuelve a quienes están encargados de encontrar a la gente: Usted, Gobernador, no es una persona idónea para ostentar semejante cargo. Usted que salió a decir que tenía “las manos atadas contra la Inseguridad” no puede mentir descaradamente y decir a los bonaerenses “Yo creo en vos”. O sí, porque la gente ya no puede creer más en usted, entonces su única salida es creer en la sociedad.

Vuelvo sobre el mismo tema: O está rodeado de gente inútil o, de “vivos” sin escrúpulos; o está rodeado de ambos y, entonces, la preocupación es mucho mayor. Si no puede contra ellos (no se les una, por favor), dé un paso al costado. Usted y Ricardo Casal, su ministro plenipotenciario que, por querer tener ese poder omnímodo que usted le contagió, poco hace para garantizarnos la seguridad.

Hoy sumamos uno más a lista; una lista negra que crece por la falta de acción política y policial. Zonas liberadas, arreglos entre policías y estafadores, entre policías y narcotraficantes, entre secuestradores y policías, son cuestiones que empiezan a sonarnos familiares. Debemos cambiar la manera de pensar desde nuestro lugar: desde nuestras casas, barrios y lugares frecuentes.

Que sea Candela quien cierre esta lista manchada de sangre para las cosas, de una vez por todas, dejen de pasar.

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