Bajo las escaleras, me tropiezo con perro y, en el afán de querer conservar la estabilidad, golpeo al cuadro de ese pintor renacentista. No me vayas a pedir el nombre porque no lo sé. Bah, en realidad sí lo sé: se llama Rafael Sanzio, aunque me importa un carajo cómo se llama y qué escuela fundó. Si le peleó el primer lugar a Miguel Angel, a Da Vinci o a Botticelli; si superó a su maestro, Pietro Vannucci (El Perugino), o si Roma fue su principio del fin.
Clásicos son los de ahora: River- Boca, Vélez - De la V., o De Narváez - Kirchner. Aquí están, éstos son, Argentina es un bajón... Sí, chicos, detengámos en la última categoría de relacionables. A ver ustedes, queridos colegas de los grandes medios ¿Desde cuándo se hace una distinción entre PJ 1 y PJ 2? No existe una diferencia entre el Kirchnerismo y los disidentes: Todos son el Pejota, muchachos.
Son un músuculo que funciona por acción y respuesta. Se contraen en los momentos complicados, pero lanzan grandes dádivas en tiempos de bonanza.
Reitero: El peronismo no va a permitir una derrota. El poder omnímodo que viene abrazando desde el 89'(hago una división histórica entre períodos) es el que demuestra que tienen una sinergia inclaudicable, una renovación fugaz.
Son lo mismo. Kirchner, De Narváez, Solá: Si les es políticamente conveniente, estarán abrazados después del 28 de junio, pensando ya en el 2011. Hoy, en Olivos no se toma Champán, pero se saborean unos riquísimos corderos patagónicos.
No hay tiempo para gobernar porque hay que ganar, y las victorias se consiguen con dedicación y perseverancia.
Y me desvelé, no lo puedo creer. Lunes a la mañana, ya rugen los informativos al compás de los afilados dientes pejotistas: Quedan 20 días, dejá tu voto.