miércoles, 20 de mayo de 2009

Hasta el "jonca" no paramos



“Y dicen que soy aburrido.” Sucede que soy aburrido porque no me conocen, pero si lo hicieran sabrían que “no los voy a defraudar”. Qué lejos quedaron estas inocentes muletillas de campaña que reposan dentro de nuestro imaginario social. Qué vagas resuenan en “la Rosada” las frases de De la Rúa y Menem.
El informativo de las 6:30 dice que Rivas - sí Jorge Rivas, el ex vicejefe de Gobierno quien fuera asaltado y baleado en Lomas de Zamora en noviembre de 2007 - hoy retoma sus actividades: Jura como diputado de la Nación, por la banca que consiguió en aquel año.
El proceso de recuperación del socialista K es lento, aunque lo hace sin pausa y animosidad. Está cuadripléjico, tiene dificultades para expresarse verbalmente, y se comunica a través de una computadora. No pretendo describir su estado de salud, sólo reflexionar acerca del regreso al trabajo, a la política, de una persona disminuida físicamente: Un peón kirchnerista devenido inesperadamente en alfil.
Decía, en un clima de campaña feroz donde cualquier carta, inclusive la mentira y el desprestigio, vale como un comodín ante una situación sofocante, Rivas no estará exento de los flashes y las peleas por ver quién se arrodilla más rápido y cómo queda ubicado a su lado: Será la tapa de muchos diarios hasta el 28 de junio.
Jorge Rivas será un objeto. El oficialismo lo utilizará para levantar la alicaída imagen de un gobierno que se viene destartalando a un ritmo vertiginoso. El flamante diputado devolverá, tras largas horas de investigación en el laboratorio K, la necesidad al pueblo de creer que, tanto Cristina como Néstor, son el pueblo mismo.
Fue Gabriela Michetti en 2007. Su condición de paralítica sensibilizó la imagen de un duro Mauricio Macri. De hecho, el combo Macri - Michetti estuvo perfectamente hilvanado desde que ella comenzó a aparecer junto a él en cada uno de los actos de campaña. Inclusive, el ex presidente de Boca logró crear una sensación de igualdad en los porteños: “Mauricio, que es Macri…” Llegó a imponer al nombre de pila por sobre el apellido. La calidez del “Mauricio” por sobre el difuso que acarrea su apellido, pero siempre bajo la figura humanizadora de Gabriela.
Hoy, a cuarenta días de las Legislativas, los artilugios de campaña parecer ir en la misma dirección, sin importar la bandera tras la que se muestran: Reforzar ideas, incluir figuras que poco saben de política, pero refieren a ésta y traccionan votos del más plural abanico ideológico.
El oficialismo movió rápido las fichas: Nacha Guevara en su rol de Evita, peinada, vestida y preparada para actuar en éste escenario político. Marcela “la tigresa” Acuña como la mujer de llano, la que siente el calor del pueblo, la acuciante realidad de los lugares rezagados del cordón bonaerense y tiene “la fuerza” para poner orden.
De Narváez, en tanto, ubicó a Claudia Rucci, hija del ex secretario General de la Confederación General del Trabajo (CGT), asesinado presuntamente por los montoneros en 1973, como número tres de su lista.
La necesidad de mostrarse más peronista que el propio Perón los llevó a actuar con celeridad. Veremos luego, pasado el 28 de junio, si la actriz que encarnó la figura de Eva Duarte o la hija del más fiel de los discípulos del General Juan Domingo, logran quedarse con el primer lugar.
Quedan cuarenta días para las elecciones, y los políticos sufren porque el “Gran Cuñado” de Tinelli puede hundirlos o, en menor medida, catapultarlos al éxito. El gran cuñado, Nacha Guevara, la Tigresa Acuña, Claudio Morgado, ¿Víctor Laplace?: ¿Qué político podrá vestir el traje de Martín Fierro con mayor prestancia?

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