
El salvataje estadounidense no tiene los efectos esperados. China frena su crecimiento y Europa acuerda un plan semejante al de Bush. El petróleo quebró la barrera de los 90 dólares, y los commodities volvieron a niveles bajísimos. En Argentina la economía se enfrió.
Incertidumbre. En los principales bancos de crédito es la palabra que resuena cual bombo sindicalista en un clima festivo.
Los mercados mundiales, desde hace dos semanas, vienen corriendo detrás del marcapaso financiero de wall street, que provoca arritmias en Europa y Asia y genera infartos en la Bolsa paulista.
En París, el grupo de las cuatro potencias (Alemania, Francia, Inglaterra e Italia) logró aunar fuerzas y diagramar un modelo en común, para hacer frente a la grave situación que atraviesan sus respectivas carteras económicas.
La medida inicial prevé la intervención estatal para sanar cualquier entidad de peso, en las bolsas mundiales. Para ello, cada país utilizará el plan sancionado en la capital del país galo, sujeto a modificaciones particulares, según las necesidades de cada Estado.
Asimismo, la primer ministra alemana Angela Merkel, criticó duramente a Estados Unidos: “Opinamos que aquéllos que provocaron estos daños tienen que asumir la responsabilidad. Tienen que aportar”, manifestó la presidenta de la Confederación europea.
Por su parte, la ley de Estabilización Económica Urgente- 700.000 millones de dólares aprobados el jueves, por el Senado norteamericano- no surtió efectos positivos. Muy por el contrario, los principales bancos del mundo han visto desplomadas sus acciones en las respectivas bolsas del mundo, generando un quiebre marcado en el resto de los bienes y servicios que operan allí.
El caso más ejemplar es el del Petróleo, que quebró la barrera de los 90 dólares por barril, y se ubicó en el nivel más bajo desde junio de 2007.
En nuestro país, a diferencia de lo que vaticinó nuestra Presidenta, Cristina Kirchner, los efectos de la caída de las Bolsas fueron notorios; tras la abismal baja de los commodities (soja, trigo y maíz), el Campo decidió volver a los cortes de rutas, para reclamar un nuevo plan agropecuario.
La soja, motivo de discordia durante cuatro meses, alcanzó su nivel más bajo después de encontrar un techo en los 610 dólares por tonelada. Si el voto de Cobos hubiera sido “no negativo” hoy las retenciones estarían cercanas al 34%, 1% más bajas que antes del 11 de marzo.
Los otros índices negativos están relacionados con la industria: Automotores y celulares registraron las primeras bajas, luego de cuatro años de ganancias continuas.
Ignacio de Mendiguren, número dos de la UIA (Unión Industrial Argentina), salió con los tapones de punta a exigirle al gobierno un paridad cambiaria, como la anterior a la crisis agropecuaria, “pero con una importante reducción de la inflación y de las tasas de interés”, afirmó.