Pateó Riquelme y el tiro dio en el travesaño. Clank y uhhhhh!!!. Encaró Messi; apiló a dos o a tres. Excelente regate, dirían los periodistas españoles, pero cuidado, porque se la quitaron y se viene la contra. Heinze intentó cabecear. Tan certero fue su yerro que el “Pato” tuvo que abandonar la cancha. Toque, más toque. Tiki tiki. De Zanetti para Coloccini, que desesperado busca auxilio en los pies de John Paul Carrizo, que, cuidado denuevo, casi se la quita Haedo. Hay que saltar, hay que saltar… Por la lluvia que cae en diagonal. Viene del Río de la Plata y avizora un aluvión se silbidos, puteadas y mucho, pero mucho en serio, malestar.
Llegó Agüero. Entró y encontró un pase de antología, que Lionel pone desde la cama, sin mosquearse. Uno a uno. Poco y nada, Coco y nada.
Lima sienta bien. Cinco cambios. La visita viene a jugar sin la presión de su público. Promediando el primer tiempo Riquelme manda un centro que…uhhhh. Nada. Cata Díaz en posición prohibida. Luchas en el medio campo. Patadas de un lado y del otro. La bolsa peruana está en alza y, con nada, sí, con nada, comienza a presionar. JP vuelta hacia su izquierda y le saca un cabezazo a Chávez, que no es Hugo, pero quiso colocarla abajo y a la izquierda. Otro centro que vuelve a tapar Carrizo, ésta vez supuse que entraba. Muerde Denis, dibuja Messi, asiste Román, domina Gago y Cambiasso, con ayuda del fondo peruano, la manda a guardar. Va Vargas, va. Battaglia no puede. Va, Vargas, va. Seba vuelve a fallar. Centro punzante sobre el área chica. JP es vulnerado. Los españoles dirían: “Fútbol de altos kilates. Pura potencia”. Cayó el imperio en tierra Inca.
La parodia de las dos últimas actuaciones de nuestro seleccionado son la representación viva de un equipo plagado de figuras, que no pretende el funcionamiento colectivo. O, a decir verdad, abundan las individualidades, pero anhela sacrificio.
Podremos discutirle a Basile el hecho de salir a jugar, luego de la lesión de Jonás Gutierrez, con siete jugadores de marca, y librar a la suerte a Agüero, que se cansó de correr mirando el número del último marcador central peruano.
Queda claro que la Argentina necesita de un nueve de área, que obligue al fondo contrario a mantenerse cauto y expectante de su persona. Los nombres son materia de una discusión distinta.
Hay asociaciones que funcionan a la perfección, como el caso de Gago y Mascherano, o Agüero y Messi, pero al team celeste y blanco le falta una impronta propia.
No seamos golpistas, ni pensemos que la salida de Basile es la solución a este conflicto. El equipo necesita diálogo. Este humilde servidor de la palabra hecha blog propone cuatro días de psicólogos, charlas entre el grupo, y un poco de humildad entre sus jugadores. Es un punto de partida sensato para intentar un cambio de actitud, que es lo necesita el plantel.