Cuando la pelota no rueda los escritorios se llenan de papeles y los teléfonos de dirigentes y representantes de jugadores de fútbol se hacen carne de ellos mismos.
Fue el caso de Oscar Ahumada, jugador de River Plate, el que destapó la olla. Dos cotratos: Uno presentado en AFA (Asociación del Fútbol Argentino), que decía que el volante de River cobraba $7000 por mes; otro, el que figura en el club de Núñez, que establece cobros por 300000 dólares al año. Pasada esa suma a pesos, y dividida por 12 (cantidad de meses que tiene el año), arroja $78000 mensuales.
¿Qué sucede? Los $852000 pesos que factura el jugador, discriminados de impuestos, se vuelcan al mercado negro de la economía nacional, es por ello, que conocidos otros 100 casos hace apenas una hora, se ha establecido la intervención judicial en la AFA y el resto de los clubes de primera división, para saber cuántos de estos contratos evaden la ley.
La culpa es compartida, y el menos comprometido, una vez más, termina siendo el jugador. Los clubes arreglan el contrato con los representantes de los jugadores, y es ahí donde se maquillan ambos.
Sin dudas, la AFA tiene conocimiento sobre estas maniobras pero, seguramente, algún porcentaje de las trasferencias termina en el erario del todo poderoso Julio Humberto Grondona, presidente de la Asociación.
Lo raro no es que suceda ésto, sino que se haga público, porque hace ya varios años que se sabe que muchas contrataciones se hacen por izquierda, con el aval de la AFA
Don Julio, ¿le estarán soltando la mano?
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