jueves, 17 de julio de 2008

Julio para Don Julio (en las antípodas)



Si de vocablos y modismos criollos se trata, siempre estamos en constante renovación.
Del panqueque borocotizador al estado de cletización; claro, porque Cobos se destapó e impartió justicia.
Se ausentó durante largo rato en las ponencias de cada uno de los senadores, argumentando que no quería verse influido al momento de tomar su decisión, por ninguno de ellos.
Ni los oficialistas, agazapados en las primeras líneas del Senado, ni la oposición, agrupada cual Frepaso en busca de la impugnación de la ley de Retenciones, lograron sacarse ventaja. Llegó el turno del desempate y, tras la apretada victoria en Diputados, Julio Cobos era el encargado de definir el pleito. Todos imaginábamos que el vicepresidente de la Nación iba a darle el visto bueno a la Ley, votaría por el Sí, y a otra cosa mariposa…
Ingresó en el Senado, agarró el micrófono, y temblando como una hoja en plena embestida tempestad, dijo: “Espero no equivocarme, pero la decisión es No”. Allí, la producción de Roberto Pettinato pondría un tsunami de chanes, o las imágenes de la caída de las torres gemelas. Esas torres que vinieron del sur y supusieron ser invulnerables, y se encontraron con una logística más avasallante que su capacidad de defensa.
Esto demuestra que dentro del Gobierno hay una voz que representa al ciudadano común. Aquel que se manifiesta en contra del disenso, y pugna por una resolución pacífica y democrática; porque ahora sí, ahora podemos hablar de Democracia.
Para el “vice” mis felicitaciones, mi respeto, y mi deseo de exigir la misma intensidad política para encarrilar cada una de las leyes que pasan por sus manos.
Todo huevo, todo valentía, ¿todo negativo?

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