martes, 17 de junio de 2008

El origen minimalista

De Balcarce 50 al Congreso de la Nación. Así, en uno de los tantos vuelos charter que sufre nuestra patria, las retenciones harán escala en el Congreso, para luego continuar su viaje vaya uno a saber dónde.
El escepticismo es grande, tanto como la incertidumbre de no poder encontrar una solución viable a tanto manoseo y transmutación de dichos. Porque no son otra cosa que dichos. Parece ser que el problema de base es el precio de las papas fritas que venden las grandes cadenas de alimentos, cuando lo que se está discutiendo es, ni más ni menos, que el porcentaje de RETENCIONES. Sí, retenciones.
Decíamos que el “impuestazo” (permítase este modismo, ya que no es considerado, todavía, un impuesto) va a moverse de edificio, pero las cabezas que ejecutan las ideas, y las acciones, van a seguir siendo las mismas.
Tras el bloque oficialista habrá una alta presión del poder ejecutivo, para tratar de impedir que el Congreso se expida a favor del campo; y, la oposición intentará unirse en detrimento de una quita de poder al matrimonio Kirchner.
Retomemos ¿Qué es lo que van a resolver los federales representantes del pueblo?
Habrá otra puja de poder, distinta, proyectando una campaña legislativa que resonará, ineludiblemente, en julio del año próximo.
Las retenciones serán un medio de discusión para debatir si Cristina Fernández de Kircher, o la oposición, alineada tras la espalda de Elisa Carrió, logran mayor cantidad de adeptos. Son un tiro por elevación que impactará en la servil Argentina.
No van a resolver ninguna cuestión de fondo, porque las retenciones son un modelo impuesto y necesario para nuestro gobierno, que tanto alarde hace sobre la redistribución de los ingresos.
Me he vuelto preguntón, sí. ¿Sabrá Graciela Ocaña, nuestra ministra de Salud, dónde ubicar los treinta mágicos hospitales prometidos, en el discurso presidencial de la semana anterior?
¿Y, si buscamos en los orígenes? Nestor Kirchner, tras cinco años volvió a pronunciar un discurso. Es más, hasta permitió que le hicieran preguntas. No, no se ha vuelto benevolente; antes de responder se cercioraba de conocer el medio para el cual trabajaba cada periodista.

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