domingo 22 de junio de 2008

Dale gas al referéndum



Tarija dijo que sí. Sí al referendo autonómico que otorga facultades excepcionales al Departamento boliviano para autogobernarse. Sucedió durante este domingo, en el cual, según diversas encuestas (todavía no hay resultados oficiales todavía), el Sí habría ganado por el 80% de los votos.
Es el cuarto revés que sufre en las urnas el MAS (Movimiento Al Socialismo), el partido del presidente boliviano Evo Morales, en tres meses de creciente incertidumbre.
Primero fue Santa Cruz, luego los Departamentos de Beni y Pando, y por último, hoy, Tarija, los que se pronunciaron en contra de la política secesionista y autoritaria del presidente Morales.
Los cuatro referéndum abogan por la autonomía departamental de la medialuna del Oriente boliviano. Una autonomía que huele a hidrocarburos, y destila reservas de gas en un país que necesita el abroquelamiento de sus autoridades en pos de una política hermética que refuerce a la frágil Bolivia.
Tras la nacionalización de los hidrocarburos, en el año 2006, Bolivia ha sufrido la mayor fractura social a lo largo de su historia. Aquí se entrecruzan los deseos políticos de un presidente que pretende modificar la idiosincrasia de una clase política corrupta, intentando hacer partícipe al Estado de las concesiones regionales, con empresas privadas.
Bolivia está sentada en una mina de Gas, la segunda mayor reserva de América, por detrás de Venezuela. Se estima que las reservas alcanzan los 14 trillones de metros cúbicos de gas.
Hasta el año 2006, el 90% del comercio del Gas estaba en manos de empresas privadas internacionales (dígase: Repsol Ypf, Petrobras y Total). Hete aquí el disgusto de los Departamentos más pudientes, enfrentados a muerte con el presidente emanado del sector más pobre de Bolivia: los campesinos.

Eramos tan pobres
Antes de refrendar el decreto de nacionalización de hidrocarburos, Bolivia percibía por la exportación de gas, alrededor de 500 millones de dólares anuales; hoy, con decreto en marcha, la suma asciende por encima de los 2 mil millones de dólares. Tres veces más el valor anterior.
El 10 de agosto se llevará a cabo el último y definitivo referéndum. Este sí, constitucional, aceptado por ambos bandos. Será crucial porque allí se jugará gran parte del futuro político boliviano. Si gana el MAS, Bolivia comenzará, finalmente, el proceso de afianzamiento en materia económica y política, teniendo al Estado como juez e interventor de cualquier empresa que decida residir allí. En caso de ganar la oposición, con mirar a la Argentina de los 90’ alcanzará para graficar la situación boliviana ¿No estará la memoria del dictador Hugo Banzer detrás del armado secesionista?
10 de agosto dice la última parada del tren paceño. Morales aseguró que sólo muerto dejará la presidencia de Bolivia. Beni, Pando, Tarija y Santa Cruz están unidas; son la nueva mesa de enlace sudamericana. Juegan, se ríen y dialogan con el Rancho para recompensarlo en caso de obtener una victoria. La guerra ha comenzado, y cual film de Tarantino, la música sonará sólo si es imperiosamente necesario. Imperioso… ¿Habrá un imperio desnudando los incipientes problemas bolivianos?